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Alerta hídrica en la Sabana de Bogotá: embalses en caída antes de la temporada seca

CAR suspende actividad agrícola en plena ronda hídrica del embalse del Sisga

La Sabana de Bogotá atraviesa una situación crítica por la reducción acelerada de sus reservas de agua, aun cuando la temporada seca de 2026 no ha comenzado formalmente. Los embalses que abastecen a la región registran descensos continuos, mientras varios ríos presentan caudales cada vez más bajos.

Ante este escenario, el director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Alfred Ballesteros Alarcón, advirtió que la región ya enfrenta un riesgo real para su abastecimiento hídrico. Según explicó, las señales de deterioro obligan a tomar decisiones urgentes para evitar un desabastecimiento mayor.

En consecuencia, la CAR informó a gobernaciones y alcaldías del centro del país sobre la gravedad del panorama, con el propósito de coordinar acciones inmediatas que permitan mitigar los efectos de la escasez.

Crecimiento urbano sin respaldo hídrico

En reuniones con los alcaldes de Cajicá, Zipaquirá, Sopó y Tocancipá, Ballesteros cuestionó el avance acelerado de proyectos urbanísticos e industriales en el norte de la Sabana. De acuerdo con la entidad ambiental, varios municipios han aprobado desarrollos sin garantizar previamente fuentes de agua suficientes para sostenerlos.

Este modelo, explicó la CAR, ha impulsado la expansión de conjuntos residenciales, parques industriales y zonas comerciales que sobrecargan acuíferos y ríos, los cuales ya muestran señales de agotamiento. Por ello, el director insistió en la necesidad de replantear los Planes de Ordenamiento Territorial.

Así las cosas, la autoridad ambiental alertó que, de mantenerse esta tendencia, el déficit de agua podría profundizarse y afectar no solo a la población, sino también a la actividad económica de la región.

Restricciones, controles y exigencias ambientales

Como respuesta, la CAR anunció restricciones inmediatas al uso del recurso hídrico. En primer lugar, la entidad decidió suspender la aprobación de nuevas concesiones de agua para actividades industriales en la Sabana norte, salvo casos con esquemas sólidos de reutilización.

Adicionalmente, la corporación reforzará la vigilancia sobre el ahorro de agua en empresas con permisos vigentes. Inspectores revisarán consumos, realizarán visitas sin previo aviso y evaluarán el cumplimiento de los compromisos adquiridos en los PUEAA.

De este modo, quienes incumplan las metas establecidas enfrentarán sanciones y ajustes en sus concesiones, pues la CAR dejó claro que el control ya no será preventivo, sino estricto.

CAR

Adaptarse o enfrentar un futuro incierto

Más allá de las restricciones, Ballesteros instó al sector productivo a transformar su relación con el agua. El llamado incluye invertir en tecnologías para reutilizar el recurso, captar aguas lluvias y reducir al máximo el consumo en procesos industriales.

Asimismo, el director planteó que las empresas deben contribuir a la protección de los ecosistemas estratégicos, como páramos y bosques altoandinos, fundamentales para la regulación hídrica. Según afirmó, la sostenibilidad dejó de ser un discurso y se convirtió en una necesidad operativa.

Finalmente, la CAR advirtió que, si no se toman decisiones inmediatas, la escasez podría poner en jaque la continuidad de algunas actividades industriales en el norte de la Sabana. El mensaje fue claro: el modelo de abundancia quedó atrás y la región debe avanzar hacia una gestión del agua más responsable y acorde con la nueva realidad climática.

By Fernanda Beltrán Buitrago

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