La edición 23 del Festival Internacional Altavoz reunió durante tres días a miles de fanáticos del rock, el punk, el ska, el reggae, el metal, el rap y la electrónica. El evento también impulsó la industria musical y la economía local, con una suma estimada en $62.000 millones.
Medellín volvió a convertirse en el epicentro de la música alternativa con el Festival Internacional Altavoz, que congregó a 70.000 asistentes durante tres días en el estadio Cincuentenario y el Parque Norte. El encuentro reunió artistas nacionales e internacionales y fortaleció los espacios de circulación cultural, emprendimiento y proyección de talentos emergentes.
La programación musical incluyó agrupaciones de géneros como rock, punk, ska, reggae, metal, rap y electrónica, en escenarios que recibieron exponentes de España, Argentina, México, Chile y Estados Unidos, además de bandas colombianas.
La despedida de La Pestilencia marcó uno de los momentos más emotivos
Uno de los acontecimientos más destacados fue el homenaje a La Pestilencia, agrupación colombiana que, tras cuatro décadas de trayectoria, se despidió del público de la capital antioqueña. La banda compartió escenario con jóvenes integrantes de la Red de Música de Medellín, en un encuentro que simbolizó el legado del grupo en la evolución del hardcore punk y el metal alternativo en Colombia.
El cartel internacional también contó con la participación de bandas estadounidenses como Possessed y The Adolescents. Además, la agrupación californiana Save Ferris llegó por primera vez a Colombia, con una propuesta musical marcada por el ska punk.
Rueda de negocios proyectó a los artistas emergentes
Más allá de los conciertos, el festival fortaleció las oportunidades para la industria musical. Durante esta edición se realizó la segunda Rueda de Negocios, que alcanzó una proyección económica de 350.000 dólares, equivalentes a aproximadamente $1.158 millones, con el propósito de facilitar intercambios comerciales y nuevas oportunidades de contratación para las bandas participantes.
En este espacio participaron 30 músicos de Medellín vinculados a los programas Altavoz, Amplifica y Presupuesto Participativo, junto con 23 programadores de festivales provenientes de México, Chile, Ecuador, Brasil, Polonia y ciudades colombianas como Cali, Ibagué, Pasto y Barranquilla.
Durante dos horas y media se desarrollaron más de 160 citas de negocios, con encuentros individuales de 12 minutos para presentar propuestas musicales, establecer contactos y explorar posibilidades de programación y colaboración.
La programación también incluyó 28 bandas de Medellín seleccionadas mediante convocatoria pública. A través del programa de Presupuesto Participativo en Cultura se dispuso de una bolsa cercana a los $20 millones, distribuida entre nueve agrupaciones elegidas para esta estrategia del Distrito. La agenda musical contó, además, con 15 agrupaciones nacionales y 16 internacionales.
La cantautora colombiana Sara Grisales, quien participó por primera vez en el festival, destacó la experiencia y las oportunidades de visibilidad, entrevistas, sesiones fotográficas y relacionamiento con el sector musical.
El festival también impulsó la economía local
El impacto de Altavoz trascendió los escenarios. En articulación con el Bureau de Medellín y la estrategia Hecho en Medellín, el evento habilitó 37 puestos y marcas comerciales dedicados a la venta de alimentos, bebidas, prendas estampadas, accesorios y artesanías.
De acuerdo con el balance divulgado por la organización, la suma económica generada durante los tres días se estimó en $62.000 millones, cifra que refleja la incidencia del festival en la actividad comercial y el emprendimiento local.
La secretaria de Cultura Ciudadana de Medellín, Verónica Suárez Restrepo, destacó que estos espacios buscan garantizar el acceso a la cultura, promover la convivencia y generar oportunidades para que los artistas puedan crecer y proyectarse en otros escenarios.
Con 70.000 asistentes, una agenda musical diversa y nuevas oportunidades para los talentos emergentes, el Festival Internacional Altavoz cerró su edición 23 consolidándose como una plataforma para la música alternativa, la circulación artística y el fortalecimiento de la economía cultural de Medellín.






