El candidato a la cámara por Bogotá con el número 103 de la Coalición Bogotá entre Todos, Diego Caro, participó en un debate de propuestas y posturas políticas en los estudios de Suba Alternativa, presentándose ante los micrófonos como un candidato que juega «de local». Durante la transmisión, le recordó constantemente a la audiencia su trayectoria social previa en las localidades, enfatizando que no es un aparecido de última hora en el sector.
Su discurso estuvo marcado por un fuerte tono de confrontación hacia el sistema judicial actual y lo que denomina la «clase política tradicional» o «clanes políticos». Se identificó como un líder que conoce «la Bogotá real», fundamentado en su origen en la localidad de Kennedy. Además, justificó su situación de seguridad personal —mencionando que tiene 29 amenazas en su contra y que no puede visitar ciertos barrios libremente— debido a sus denuncias sobre presuntos hechos de corrupción en el Departamento de Prosperidad Social (DPS) y el Ministerio de Salud.
Desarrollo de Posturas en el Debate: Reforma Integral a la Justicia y el Sistema Penitenciario
Para Diego Caro, el problema de Bogotá no es técnico sino de autoridad. Su postura es radical en cuanto a la gestión del crimen:
- La Inutilidad del Diálogo: Fue enfático al decir que «con el criminal no se puede seguir negociando» y que el Estado no debe ceder «ni un milímetro«, pues los delincuentes usan esos espacios para fortalecerse.
- Fallas en la Cadena Judicial: Identificó cuatro puntos críticos donde, según él, el delincuente se escapa de la ley: la captura, la legalización de la misma, la etapa probatoria y el juicio final.
- Crítica al CTI: Señaló que existe un problema de formación, afirmando que muchos agentes del CTI son «empíricos» y no profesionales en criminalística, lo que permite que los «abogados tinterillos» logren liberar a los criminales por errores de procedimiento.
- Trámite Legislativo: Explicó que este cambio se hace desde el Congreso (la institución que él considera la más importante del país). Detalló el proceso de mayorías, debates en Cámara y Senado, conciliación y revisión de la Corte Constitucional, estimando que una reforma de este tipo podría tardar 2 años en implementarse.
El Modelo de Cárceles y el INPEC
Caro rechaza la idea de que la solución sea simplemente construir más cárceles por el gasto que esto conlleva (mencionó una cifra de 3 billones de pesos anuales para mantener presos). Su propuesta se enfoca en la operatividad:
- Cárceles como Centros de Control: Denunció que actualmente lugares como la Cárcel Modelo o La Picota funcionan como «resorts» o «universidades del crimen» con call centers internos.
- Trabajo Obligatorio: Propuso que el preso debe trabajar para mantenerse y pagar su estadía («un arriendo»), para que el costo de su reclusión no recaiga únicamente en los ciudadanos.
- Depuración del INPEC: Planteó una «circuncisión directa» (intervención profunda) al INPEC para extirpar la corrupción que permite el ingreso de tecnología y beneficios ilegales a las celdas.
La Corrupción como «El Peor Crimen»
Su discurso vincula directamente la inseguridad de calle con la corrupción de cuello blanco:
- Daño Social: Afirma que un corrupto en el Estado hace más daño que cualquier «criminal de calle», pues se apropia de los recursos de todos.
- Fin de los Privilegios: Fue tajante al exigir que se acaben los beneficios de «casa por cárcel» o la reclusión en «clubes militares» para los políticos. Sostiene que si alguien roba millones, no puede ser «premiado» pagando su condena en la mansión que compró con el dinero robado. «Así cualquiera», sentenció con ironía.
Escepticismo frente a las Cifras de Seguridad (Alcaldía y Cámara de Comercio)
Diego Caro cuestionó duramente los datos recientes que muestran una mejora en la percepción de seguridad en Bogotá:
- Cifras Mentirosas: Calificó las estadísticas de la administración de Carlos Fernando Galán como un engaño similar al de la inflación o la gasolina (donde suben mucho y bajan poco para simular ganancia).
- Cansancio del Ciudadano: Explicó que la supuesta reducción de delitos es un espejismo estadístico: la gente no denuncia porque no confía en la policía, por miedo a bandas como el Tren de Aragua o Satanás, y porque sienten una «ausencia total de Estado».
- Vivencia Territorial: Contrastó las mesas de seguridad de los altos funcionarios con su realidad en los barrios. Afirmó que, como él sí camina las calles y habla con los tenderos, sabe que la extorsión y el miedo siguen intactos a pesar de lo que digan los informes oficiales.















