Las selecciones de Corea del Sur y República Checa ultiman detalles para lo que será su estreno oficial en la Copa Mundial de la FIFA 2026. Ambos combinados nacionales medirán fuerzas este viernes 12 de junio en un compromiso válido por la primera jornada del Grupo A de la cita orbital. El torneo, que se celebra de manera conjunta entre Canadá, México y Estados Unidos, representa una oportunidad de oro para que los dos elencos demuestren sus argumentos futbolísticos y peleen desde el inicio por los puestos de vanguardia.
Este histórico choque en el certamen ecuménico significará la reapertura de un expediente que no sumaba nuevos datos desde hace una década en el plano internacional. La última vez que los dos seleccionados se vieron las caras sobre el terreno de juego fue el 5 de junio de 2016, en el marco de un compromiso amistoso. En aquella oportunidad, el equipo asiático logró imponerse en condición de visitante con un ajustado marcador de 2-1, yéndose al descanso con una ventaja parcial de dos goles por cero.
Un historial equilibrado con antecedentes en territorio asiático y europeo
Revisando las estadísticas generales, el balance de enfrentamientos directos entre las dos naciones del fútbol expone una paridad total con tres partidos disputados formalmente. Antes del éxito surcoreano en 2016, la escuadra de la República Checa había conseguido una contundente victoria por 0-5 durante un juego preparatorio disputado en agosto de 2001. El registro histórico se abrió originalmente en mayo de 1998, cuando actuando en suelo asiático, ambas delegaciones sellaron un emocionante empate 2-2 tras remontar una desventaja inicial.
Para este primer examen en el Grupo A de la Copa del Mundo, el cuadro de Corea del Sur oficiará administrativamente como local en la programación de la FIFA. Los cuerpos técnicos han enfocado sus últimas sesiones de entrenamiento en potenciar el despliegue físico y ajustar los relevos defensivos para contrarrestar el poderío aéreo del rival. Los aficionados de ambas naciones comienzan a colmar las tribunas del escenario deportivo, esperando con ansias el pitazo inicial de noventa minutos que prometen alta intensidad y emociones.








