La comunidad de Rincón de Suba, en Bogotá, vive días de angustia debido a una creciente ola de delincuencia que azota el sector cada fin de semana. Vecinos y comerciantes se sienten cada vez más inseguros, temiendo por su integridad y la de sus familias. En las últimas semanas, se ha registrado un aumento significativo en los robos y las intimidaciones a los propietarios de pequeños negocios, lo que ha encendido las alarmas en la zona.
Según los testimonios de los residentes, un grupo de delincuentes se ha establecido en el barrio, perpetrando asaltos con total impunidad. Los robos no se limitan a las casas, sino que han afectado principalmente a los comercios locales. La violencia de los atracos ha dejado a los propietarios de tiendas, restaurantes y otros establecimientos en un estado de constante temor.
«Ya no sabemos qué hacer. Cada fin de semana es lo mismo, nos atracan a plena luz del día o por la noche, y parece que no hay control», comentó uno de los comerciantes afectados. Los residentes aseguran que las autoridades locales no están brindando la respuesta necesaria para frenar esta situación, lo que aumenta la sensación de desprotección en la comunidad. Los esfuerzos de la policía han sido insuficientes, según las denuncias de los afectados.
La inseguridad ha dejado una huella profunda en los negocios de la zona. Varios comerciantes han tenido que reducir su horario de atención o incluso cerrar temporalmente por miedo a ser víctimas de los ladrones. La situación es tan grave que algunos han comenzado a organizarse en grupos de vigilancia para protegerse mutuamente, ante la falta de recursos por parte de las autoridades.
Ante esta creciente preocupación, los habitantes de Rincón de Suba están exigiendo una mayor presencia policial y acciones más contundentes para garantizar la seguridad. La situación ha trascendido en redes sociales, donde los vecinos piden a las autoridades que se tomen medidas inmediatas, ya que sienten que la delincuencia está ganando terreno en el sector.
Mientras tanto, los habitantes continúan viviendo con temor, esperando una respuesta pronta que les devuelva la tranquilidad. El clima de desesperación es palpable y cada vez más personas se suman a las denuncias, clamando por un cambio en la seguridad de su barrio. La comunidad de Rincón de Suba no está dispuesta a seguir viviendo bajo el yugo de la delincuencia, y su lucha por la paz y la tranquilidad no parece tener un fin cercano.
