Gustavo Niño llega a los estudios de Suba Alternativa para un debate clave junto a otros candidatos a la Cámara por Bogotá, respaldado por su trayectoria como Viceministro de Defensa y exalcalde local de Santa Fe. Su perfil combina el conocimiento administrativo con la experiencia operativa en terreno; durante el encuentro, recordó con precisión cómo lideró la intervención en el Bronx y la demolición de inmuebles en San Bernardo mediante extinción de dominio.
En este espacio de debate frente a sus contendientes, Niño se posicionó como el candidato que «conoce el detalle» y la ejecución, lanzando críticas directas a los políticos que prometen seguridad sin entender el funcionamiento técnico de la telemática policial o la gestión del presupuesto público.
Su enfoque principal radica en que la seguridad no puede depender de «alcaldes tibios» ni de promesas vacías. Para él, Bogotá atraviesa una crisis estructural porque el control territorial se está perdiendo frente a 200 bandas criminales identificadas. El candidato sostiene que, aunque la tecnología es valiosa, «si tenemos la cámara, ¿quién va a ir a capturar al delincuente? Pues no tenemos reacción«. Su prioridad es devolverle la autoridad a la ciudad mediante el fortalecimiento institucional y jurídico de la Fuerza Pública.
En cuanto al pie de fuerza, Niño denuncia un déficit de 8,000 hombres en la capital. Explica que Bogotá tiene un policía por cada 1,050 habitantes, cuando la regla mundial exige uno por cada 300. Critica duramente al alcalde Galán por no saber gestionar este aumento: «Nadie conoce cómo hacerlo. El primer paso de la mayoría de los políticos es ‘Aumentemos el pie de fuerza’, pero nadie sabe cómo hacerlo realmente«. Su diagnóstico es claro: Bogotá pone el dinero, pero la Nación se lleva a los uniformados.
Reformas estructurales desde el Congreso
Para solucionar este problema, Niño lanza su propuesta legislativa clave: un Acto Legislativo para modificar el Artículo 218 de la Constitución. El objetivo es que Bogotá, con su presupuesto de 3.5 billones de pesos, financie su propia policía bajo un sistema de «encaje». Niño propone que «de 10 policías que formemos nosotros con presupuesto de Bogotá, se puedan quedar por lo menos la mitad«. Esto permitiría recuperar el pie de fuerza en un horizonte de 8 años, dejando de depender de la voluntad discrecional del Gobierno Nacional.
Sobre el uso de la tecnología, Niño es pragmático y crítico de la contratación actual. Advierte que muchos alcaldes compran miles de cámaras que terminan siendo inoperantes porque no cumplen con los requisitos de la telemática policial. Para el candidato, el C4 y la inteligencia facial solo funcionan si existe una fuerza de reacción inmediata. «Hubo administraciones que prometieron botón de pánico, reacción, pitos… eso todo sirve si hay reacción, y reacción es policía«, sentencia, subrayando que la tecnología sin operatividad es solo «carreta».
En el ámbito de cárceles y justicia, Niño propone romper el tabú de la inversión privada. Ante el hacinamiento de 27 años, sugiere el modelo de concesiones carcelarias similar al de España o Chile. «No gastemos la plata del Estado. Démosle a los privados una posibilidad de hacer una concesión, construyan cárceles«, afirma. Además, defiende la creación de cárceles transitorias para descongestionar las URIs y CAIs, evitando que los delincuentes reincidan por falta de espacio físico para su reclusión.
Gestión del territorio y justicia social
Respecto a la gestión urbana, el candidato rechaza las estrategias de «envalle» o cerramiento de barrios críticos. Niño asegura que encerrar zonas como San Bernardo es un error que ya cometió el pasado: «No envallemos, porque se nos meten todos los habitantes de calle ocultados, manipulados por las mafias«. En su lugar, propone una presencia institucional basada en la inteligencia y la recuperación del espacio público, evitando que se creen zonas vedadas donde la policía no pueda entrar.
Finalmente, Gustavo Niño vincula la justicia social con la seguridad ciudadana, atacando la «Paz Total» del gobierno actual, a la cual califica de desastre. Critica a los asesores y «pasólogos» que, según él, destruyeron la política de paz y permitieron que grupos armados se acerquen a las ciudades. Para Niño, la verdadera justicia social empieza por proteger a los padres de familia: «Yo soy padre de dos hijas y cada vez que van a salir solo con mi esposa, uno se pone nervioso… la situación de percepción está muy peligrosa«.
Niño cierra su intervención enfatizando que Bogotá no puede seguir eligiendo líderes que oculten la realidad con cifras sesgadas. Denuncia que, aunque digan que el hurto baja, esto depende de una denuncia que la gente ya no hace por miedo. Su compromiso es llevar al Congreso soluciones que permitan desarticular las rentas criminales del microtráfico y la extorsión, devolviendo a los bogotanos la posibilidad de caminar por sus parques sin temor.















