23 loras cabeciamarillas volvieron a su hábitat natural luego de superar un proceso de rehabilitación que desarrollaron la CAR Cundinamarca, la Fundación Loros y Cardique, considerado uno de los casos más exitosos de conservación de fauna silvestre en el país.
La historia comenzó el 19 de marzo de 2024, cuando las autoridades decomisaron a los polluelos en el municipio de Puerto Salgar y los llevaron al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de la CAR. Allí, médicos veterinarios y profesionales especializados les brindaron atención integral mediante cuarentena, evaluaciones clínicas, seguimiento nutricional y monitoreo permanente para garantizar su recuperación.
Después de varios meses de cuidado, el equipo técnico trasladó a las aves a Villanueva (Bolívar), donde la Fundación Loros asumió una nueva etapa de rehabilitación. Ocho loras provenientes de la CAR participaron en una investigación científica que permitió fortalecer las estrategias de readaptación y liberación de aves afectadas por el tráfico ilegal de fauna silvestre.
Como parte del proceso, los expertos implementaron un sistema de entrenamiento de vuelo libre para fortalecer los comportamientos naturales de las aves y facilitar su adaptación al entorno silvestre.
Los resultados fueron alentadores. Un año después de la liberación, el monitoreo reveló que las loras lograron integrarse casi por completo a las bandadas silvestres de la región y registraron una supervivencia superior al 72 %, cifras que representan un importante avance para los programas de conservación de fauna en Colombia.
La alianza entre la CAR Cundinamarca, la Fundación Loros y Cardique también permitió rehabilitar y liberar otras especies de psitácidos, como guacamayas y guacamayas carisecas, reafirmando la importancia del trabajo conjunto para combatir el tráfico ilegal de fauna y proteger la biodiversidad del país.











