En varios sectores de la localidad de Suba, en Bogotá, crece la preocupación ciudadana por una problemática que afecta el descanso y la convivencia: el uso de resonadores en motocicletas para amplificar el ruido del motor, especialmente durante la noche y la madrugada.
Habitantes de barrios como Bilbao, La Toscana, Lisboa, Santa Cecilia y Caminos de Esperanza denuncian que el constante paso de motocicletas modificadas por las principales vías genera niveles de ruido “impresionantes”, interrumpiendo el sueño y deteriorando la calidad de vida de la comunidad.
Una residente del barrio La Toscana, quien prefirió mantener su identidad en reserva por seguridad, manifestó a la emisora Suba Alternativa que “muchos jóvenes compran motos y les modifican el sistema de escape con resonadores para hacer más ruido. Esto no solo afecta la tranquilidad, sino también la seguridad vial y la armonía en el espacio público”.
Por su parte, un habitante del barrio Lisboa relató una situación personal que refleja el impacto de esta problemática: “Al lado de mi casa hay un señor con una moto modificada. Cada vez que la enciende, el ruido es muy fuerte. Me preocupa especialmente mi madre, que sufre problemas cardíacos; cuando está dormida, se despierta asustada por ese sonido”.
La comunidad asegura sentirse cansada y desatendida, señalando la falta de controles efectivos frente a esta situación. Por ello, hacen un llamado urgente a las autoridades para que intensifiquen operativos y sancionen a quienes alteran el sistema de escape de sus vehículos.
Este llamado cobra mayor relevancia con la entrada en vigencia de la nueva Ley contra el Ruido 2450 de 2025, que establece sanciones más estrictas para quienes incumplan las normas sobre emisiones sonoras. Según la normativa, las autoridades pueden inmovilizar de inmediato los vehículos que circulen con dispositivos que alteren el ruido —como resonadores o escapes modificados— incluso sin necesidad de medición con sonómetro.
Las sanciones económicas también son significativas. Las multas pueden oscilar entre 8 y 16 salarios mínimos diarios legales vigentes, superando los 660.000 pesos por infracción. Además, el uso indebido de sirenas o luces de emergencia puede acarrear multas entre 604.000 y 711.750 pesos. A esto se suman costos adicionales como grúa, patios y el tiempo requerido para recuperar el vehículo.
Las autoridades reiteran el llamado a los motociclistas para respetar la normativa vigente, no solo para evitar sanciones, sino también para contribuir a la convivencia ciudadana y mejorar la percepción del gremio en la comunidad. Mientras tanto, los habitantes de Suba esperan respuestas concretas que les permitan recuperar la tranquilidad en sus barrios.











