Daniel Hurtado, un docente bolivarense, fundó una organización en el barrio Villa María donde 23 jóvenes con discapacidad encuentran en el folklore una oportunidad de inclusión y vida.
Por: Redacción Local
En el corazón del barrio Villa María, segundo sector, el eco de las maracas, los tambores y las guitarras ha comenzado a cambiar el paisaje sonoro y social de la localidad de Suba. El responsable de esta transformación es Daniel Hurtado, un profesor oriundo de San Jacinto, Bolívar, quien decidió traer la riqueza cultural de su tierra para llenar un vacío educativo que afectaba a una de las poblaciones más vulnerables: los jóvenes con discapacidad mayores de 18 años.
Un puente hacia la inclusión
La historia de la Fundación Armonía Diversa nació de una observación crítica. Daniel notó que, al cumplir la mayoría de edad, muchos jóvenes con capacidades diversas en Suba quedaban en un «limbo» institucional. Sin espacios educativos o recreativos permanentes, muchos terminaban confinados en sus hogares mientras sus padres salían a trabajar.
«Los jóvenes se quedaban en casa sin hacer nada y se perdía ese proceso formativo. Vi que en la música había una potencia para cambiar sus vidas«, afirma Hurtado.
Con su experiencia como docente y el ritmo de las gaitas y tambores corriendo por sus venas, Daniel decidió que la discapacidad no sería una barrera, sino un matiz más en su orquesta. Hoy, 23 jóvenes forman parte de este proyecto que utiliza el folklore como herramienta de rehabilitación, convivencia y alegría.
Historias que cobran ritmo
Para estudiantes como Manuel, Víctor, Juan y Pedro, la música ha dejado de ser un simple pasatiempo para convertirse en su lenguaje. Sus padres aseguran que el cambio es radical. Lucía Gil, madre de uno de los integrantes, destaca el valor terapéutico y social de la fundación:
- Ocupación del tiempo: Evita el aislamiento y la depresión.
- Mejor convivencia: Fomenta habilidades sociales y el respeto mutuo.
- Identidad: Les permite sentirse parte de un grupo productivo y artístico.
«Estar en una fundación así hace que los jóvenes estén más ubicados, utilicen su tiempo libre y aprendan a convivir mejor con los demás«, señala Lucía con esperanza.
Arte que genera sostenibilidad
La labor de Daniel Hurtado no se limita al salón de clases. Ante la necesidad de recursos para mantener la fundación y avanzar en el desarrollo artístico de sus pupilos, el profesor organizó un grupo musical profesional. A través de presentaciones públicas y privadas, la agrupación obtiene los fondos necesarios para seguir operando y demostrando que el talento no entiende de diagnósticos.
El mensaje de Daniel para la comunidad de Suba y para todo el país es claro: «Creemos en todas las personas; no nos dejemos llevar por la etiqueta de la discapacidad«.
Hoy, Daniel Hurtado no es solo un profesor de música; es un habitante de Suba que está haciendo historia, convirtiendo la «Armonía Diversa» en un ejemplo de que, cuando suena el tambor, todos bailamos al mismo ritmo.
Crédito: Bancolombia y Caracol Televisión, Colombianos que hacen historia.
















