La Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Agrosavia, atraviesa una de las crisis más complejas de su historia reciente. Desde el pasado 22 de abril, investigadores y trabajadores de la entidad han salido a las calles para exigir al Gobierno Nacional garantías para la continuidad de su labor científica y estabilidad laboral.
Los manifestantes advierten que los recortes presupuestales ponen en riesgo no solo sus empleos, sino también el desarrollo de investigaciones clave para el sector agropecuario colombiano, especialmente aquellas orientadas a fortalecer la agricultura familiar y la producción de alimentos.
Agrosavia, creada en 1993 durante el gobierno de César Gaviria bajo el nombre de Corpoica, nació con el objetivo de asumir la investigación y transferencia de tecnología agropecuaria, en cumplimiento del artículo 65 de la Constitución Política, que establece la responsabilidad del Estado en promover la productividad del sector.
Un presupuesto que ha ido disminuyendo
Sin embargo, en los últimos años la entidad ha enfrentado una reducción progresiva de recursos. Mientras en 2024 recibió cerca de 299 mil millones de pesos, para 2025 el presupuesto bajó a aproximadamente 226 mil millones, y en 2026 se mantuvo en niveles similares, sin permitir aumentos salariales y obligando a la desvinculación de personal.
La situación podría agravarse aún más. El anteproyecto del Presupuesto General de la Nación para 2027 contempla una asignación cercana a 120 mil millones de pesos, lo que representaría alrededor del 40 % de lo recibido en 2024. Según advierten expertos y trabajadores, esta cifra no sería suficiente ni siquiera para cubrir salarios e indemnizaciones.
A este panorama se suma la preocupación por una propuesta que plantea trasladar la custodia de los bancos de germoplasma —colecciones de recursos genéticos clave para la seguridad alimentaria— al Instituto Colombiano Agropecuario, función que históricamente ha estado en manos de Agrosavia.
Trabajadores y actores del sector agropecuario señalan que esta combinación de recortes y posibles cambios estructurales podría debilitar gravemente la capacidad científica del país. Incluso, algunos advierten sobre un posible desmonte progresivo de la entidad a través de la desfinanciación.
La crisis ha generado interrogantes en distintos sectores sobre el futuro de la investigación agropecuaria en Colombia y el impacto que tendría en la productividad rural, en un contexto donde el propio Estado ha señalado la importancia de fortalecer el conocimiento y la innovación en el campo.
Mientras tanto, los investigadores continúan en movilización, insistiendo en que garantizar la ciencia y la tecnología en el agro no solo protege sus empleos, sino también el futuro alimentario del país.















