Eduardo «Chacho» Coudet inició oficialmente su ciclo como director técnico de River Plate tras firmar un contrato que lo vincula a la institución de Núñez hasta diciembre de 2027. El estratega de 51 años, quien llega procedente del Alavés español, reconoció en su presentación la magnitud de heredar el banquillo que ocupó Marcelo Gallardo. Acompañado por el presidente Stefano Di Carlo y el ídolo Enzo Francescoli, el entrenador destacó la responsabilidad de liderar un plantel que cuenta con figuras internacionales como los colombianos Juan Fernando Quintero y Kevin Castaño.
Durante su primera comparecencia ante los medios, Coudet enfatizó que su prioridad será resetear el funcionamiento del equipo para recuperar el protagonismo histórico que exige la banda cruzada. El nuevo timonel reveló que mantuvo una comunicación previa con Gallardo y subrayó que, aunque la situación actual es compleja tras una seguidilla de resultados negativos, se siente atraído por el reto deportivo. Su metodología incluirá charlas individuales y una competencia interna rigurosa, donde la nacionalidad o la edad no serán factores determinantes para elegir a los once titulares.
ADN protagónico y renovación en el cuerpo técnico del Millonario
El cuerpo técnico que acompañará a Coudet está integrado por los mismos colaboradores que lo escoltaron en su exitoso paso por Racing Club, incluyendo analistas de confianza y preparadores físicos de primer nivel. El «Chacho» anticipó que sus equipos se caracterizan por una propuesta ofensiva que suele conectar con el paladar exigente del hincha riverplatense, buscando intensidad constante en el campo de juego. Este miércoles por la tarde, el entrenador dirigirá su primera sesión de entrenamiento, marcando el punto de partida para una plantilla que busca revancha inmediata.
Con más de una década de experiencia en banquillos de España, México, Brasil y Argentina, Coudet confía plenamente en la calidad técnica de sus nuevos dirigidos para revertir el presente institucional. La meta inmediata será estabilizar el rendimiento colectivo en el torneo local y aprovechar la jerarquía de sus referentes para pelear por los títulos en disputa. Mientras el mundo River se adapta a este cambio de mando, el cuerpo técnico entrante apuesta por la unidad total entre dirigencia, jugadores y afición para consolidar un proyecto sólido de cara a las próximas temporadas.














