Las canecas instaladas en parques y andenes cumplen una función específica: recibir residuos pequeños. Sin embargo, cuando se usan para depositar bolsas domiciliarias, muebles o escombros, el problema trasciende lo ambiental y pasa al terreno económico, con sanciones que pueden alcanzar casi un millón de pesos.
Depositar una envoltura o una botella pequeña en una caneca del parque es lo correcto. Pero dejar bolsas de basura del hogar, muebles viejos o escombros en estos recipientes puede salir muy caro. En Bogotá existen más de 70.000 canecas metálicas distribuidas en parques, andenes y zonas residenciales. Aunque están al alcance de todos, no están diseñadas para recibir cualquier tipo de residuo.
La Alcaldía de Bogotá reiteró que estas canecas están destinadas únicamente para basura pequeña o de bolsillo, como servilletas, empaques o botellas pequeñas. Cuando los ciudadanos las usan para deshacerse de residuos domiciliarios, desechos de negocios o elementos voluminosos, provocan desbordamientos, deterioro del espacio público y mayores dificultades en la recolección.
Sanciones por mal uso
Arrojar basura de forma inadecuada en el espacio público puede convertirse en una infracción sancionable. La multa por esta conducta puede alcanzar los $933.000, de acuerdo con las normas de convivencia vigentes.
La medida aplica específicamente para las canecas pequeñas instaladas en vías y parques. En el caso de los contenedores grandes para residuos domiciliarios, tampoco está permitido depositar escombros ni muebles
El llamado cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que Bogotá produce cerca de 8.300 toneladas de basura cada día. Sin embargo, solo una pequeña parte se recicla. Según la UAESP, en 2021 la ciudad generó más de 2,9 millones de toneladas de residuos y para 2023 la tasa de reciclaje cayó al 12,9 %.
El relleno sanitario Doña Juana recibe alrededor de 6.000 toneladas diarias, más de la mitad orgánicas. Además del impacto ambiental, el desperdicio de materiales como el plástico —del cual se pierde el 93 %— representa pérdidas económicas cercanas a $2 billones.
Frente a este panorama, el Distrito impulsa estrategias para fortalecer el reciclaje y promover el manejo adecuado de los residuos, insistiendo en que el cuidado del espacio público también depende del comportamiento ciudadano.















