El barrio Casa Blanca, en la localidad de Suba, amaneció con una noticia que estremeció a toda la comunidad. En la madrugada del 22 de febrero, un hecho violento acabó con la vida de Valentina Lozano, joven de 21 años. Desde entonces, familiares, amigos y vecinos levantaron su voz para exigir justicia.
La indignación creció rápidamente en redes sociales y en el sector donde la joven vivía y entrenaba. Por eso, la comunidad organizó una velatón para honrar su memoria y rechazar la violencia contra las mujeres. Con pancartas y mensajes de apoyo, los asistentes enviaron un mensaje claro: el caso no puede quedar impune.
De acuerdo con el testimonio de sus allegados, Valentina acudió a un encuentro con su expareja para recoger una mascota que ambos habían adoptado tiempo atrás. Sin embargo, lo que parecía una cita breve terminó en una tragedia que hoy investiga la justicia como presunto feminicidio.
Cronología de los hechos
Según la familia, la relación había terminado en diciembre tras tres años marcados por conflictos. Aun así, la joven accedió a encontrarse con su expareja sin imaginar el riesgo que corría. Horas después, la preocupación se apoderó de su madre.
La mujer intentó comunicarse con su hija en varias oportunidades, pero no recibió respuesta. Poco después, desde la portería del conjunto residencial la llamaron para pedirle que bajara, pues la Policía la necesitaba. Allí recibió la confirmación de la muerte de Valentina.
Entre tanto, las autoridades capturaron al señalado responsable y lo dejaron a disposición de la justicia. Información preliminar indica que el hombre habría reconocido su participación en los hechos, mientras avanzan las audiencias correspondientes.
Una joven que dejó huella en Suba
Valentina cursaba estudios en ciencias políticas y combinaba su formación académica con una profunda pasión por el patinaje artístico. Durante cerca de 15 años se dedicó a esta disciplina y representó al país en competencias nacionales e internacionales, incluidos torneos panamericanos.
Además de competir, compartía su experiencia con niñas y adolescentes en la pista de patinaje de Suba. Allí enseñaba técnica, disciplina y constancia. Padres de familia y estudiantes la recuerdan como una joven alegre, comprometida y cercana.
Precisamente en ese escenario deportivo, familiares y amigos encendieron velas y elevaron oraciones en su honor. La pista que tantas veces la vio entrenar se convirtió en un espacio de memoria y acompañamiento colectivo.
Exigen que el caso no quede en el olvido
La familia insiste en que la justicia actúe con firmeza y celeridad. Su madre pidió una condena ejemplar y solicitó que la muerte de su hija no se reduzca a una cifra más en las estadísticas de violencia de género.
Mientras el proceso judicial sigue su curso, la comunidad de Suba mantiene su respaldo a los seres queridos de Valentina. El clamor se repite en cada encuentro y en cada mensaje compartido: justicia y garantías para que hechos como este no se repitan.














