Sutatenza, ubicado en el suroriente de Boyacá, se ha convertido en un punto ideal para quienes buscan un turismo diferente. A 1.960 metros de altura y con una temperatura promedio de 18 °C, este municipio rodeado de colinas verdes brinda un ambiente perfecto para el descanso.
Situado a 118 kilómetros de Tunja y a 125 de Bogotá, el viaje de cerca de cuatro horas —según condiciones de vía y clima— conduce al corazón del Valle de Tenza, un corredor natural ideal para caminatas, cabalgatas, ciclomontañismo y fotografía de paisajes.
La Esmeralda: un paraíso natural
La represa La Esmeralda es uno de los escenarios más llamativos del municipio. Este espejo de agua rodeado de montañas permite realizar actividades como kayak, paseos en bote y picnics.
Su diversidad de fauna lo convierte además en un punto ideal para el avistamiento de aves como el cucarachero, la tingua bogotana y el azulejo real.
Por su ubicación, Sutatenza también es un punto estratégico para explorar municipios cercanos como Macanal, Almeida, Somondoco, Guateque y Chivor, reconocidos por su historia esmeraldera y sus rutas naturales.
Aprendizaje y tradición rural
Sutatenza se distingue por su vocación educativa y su apuesta por mantener vivos los oficios tradicionales. Como destaca Fontur, los visitantes pueden participar en talleres donde aprenden a preparar pan de maíz con técnicas heredadas de generaciones pasadas.
Asimismo, es posible explorar el arte del tejido con fibras naturales como el chin, elaborando canastos, esteras y mochilas que reflejan la identidad y tradición del territorio.
Un viaje al alma del campo
Con naturaleza, cultura y oficios ancestrales, Sutatenza ofrece una experiencia auténtica que permite a los viajeros reconectarse con la esencia del campo colombiano.
















