Catorce familias indígenas, entre ellas 22 niños, atraviesan una grave situación humanitaria en Ibagué, donde completan más de un mes a la espera de un traslado que les permita regresar a su lugar de origen en el departamento del Chocó.
Según la comunidad, el desplazamiento forzado por la violencia los obligó a permanecer durante cuatro años en la capital del Tolima. Sin embargo, hoy manifiestan su decisión de retornar a su territorio ancestral ante las difíciles condiciones de vida que enfrentan en la ciudad. Además, los líderes indígenas aseguran que han elevado solicitudes ante la Unidad para las Víctimas y la Alcaldía de Ibagué, sin obtener hasta ahora una respuesta concreta que permita avanzar en el proceso de retorno.
Vivir en cambuches y resistir la lluvia
Luis Ángel Pitucay, vocero de la comunidad, explicó que desde diciembre las familias permanecen en protesta en el barrio La Pola, luego de habitar anteriormente el barrio Industrial. “Necesitamos volver a nuestro territorio para no seguir sufriendo aquí”, expresó.
Actualmente, las familias sobreviven en cambuches improvisados con bolsas plásticas y palos de madera, ubicados en un parque del sector. A esta situación se suman las fuertes lluvias recientes, que han deteriorado aún más las precarias condiciones de alojamiento. En este contexto, Pitucay advirtió que los niños enfrentan mayores riesgos, pues el frío, la falta de alimentos y la exposición constante a la intemperie afectan su bienestar. Por ello, reiteró el llamado al Gobierno Nacional para que cumpla con el retorno humanitario.
Reclamos sin respuesta y nuevo llamado al Gobierno
De igual manera, el líder indígena señaló que entidades como la Alcaldía, la Gobernación, la Personería y la Defensoría del Pueblo no han ofrecido soluciones efectivas frente a la emergencia que viven las familias. Ante la falta de respuestas, la comunidad anunció que convocará una nueva reunión con las instituciones competentes para exigir una salida inmediata a su situación de abandono.
Finalmente, Pitucay relató que las familias duermen en el suelo, soportan el frío sin cobijas ni colchones y apenas cuentan con algunas sábanas. “Queremos llegar hasta Bagadó, Chocó”, concluyó. Hasta ahora, las autoridades no han emitido un pronunciamiento oficial sobre el futuro de estas familias indígenas.
















