La sede de la Federación Colombiana de Fútbol fue escenario este martes de un intenso duelo preparatorio entre las selecciones Sub-17 de Colombia y Brasil. Apenas concluidos los actos protocolares de inauguración del nuevo Centro de Alojamiento, el balón rodó en un compromiso que sirvió para medir el aceite de las jóvenes promesas continentales. El equipo visitante impuso condiciones desde el amanecer del encuentro, aprovechando los espacios concedidos por la zaga local para adelantarse apenas al minuto nueve gracias a una precisa definición del delantero Bezerra dentro del área.
El conjunto dirigido por Fredy Hurtado mostró ráfagas de ímpetu y logró emparejar las acciones rápidamente desde el punto blanco del penal. Adrián Mosquera asumió la responsabilidad al minuto 18 y, con un cobro cargado de seguridad, puso el empate parcial que ilusionaba a los asistentes en el predio deportivo. Sin embargo, la paridad resultó ser un pasaje efímero, ya que la «Canarinha» mantuvo la presión alta y aprovechó los desajustes defensivos de los cafeteros para retomar el control del marcador antes de finalizar el periodo inicial.
Efectividad brasileña y falta de profundidad en el equipo nacional
El cierre de la primera mitad fue contundente para las aspiraciones de remontada locales tras las anotaciones de Eduardo y Kaue Furquim. Al minuto 43, Eduardo definió con potencia tras una incursión al área, mientras que en el tiempo de adición, Furquim capitalizó un error en la salida colombiana para decretar el 3-1 definitivo. Estos dos golpes sucesivos evidenciaron la fragilidad de la última línea nacional ante la velocidad de los atacantes brasileños, dejando al cuerpo técnico con múltiples apuntes tácticos por resolver de cara al complemento del amistoso.
Durante la segunda parte, Colombia intentó reorganizar sus líneas y mostró una faceta más ordenada en la circulación del balón, aunque careció de la profundidad necesaria para inquietar el arco rival. Brasil, por su parte, se dedicó a administrar la ventaja con oficio, cerrando los caminos y evitando que el equipo anfitrión encontrara opciones claras de peligro. Sin más movimientos en la pizarra, el encuentro concluyó como una prueba de alta exigencia que resalta la necesidad de seguir ajustando la toma de decisiones antes de afrontar los torneos oficiales del calendario.














