La asamblea de la Dimayor dio un paso fundamental para el futuro del balompié nacional al aprobar la implementación de un nuevo campeonato de reservas Sub-23. Esta iniciativa surge como una solución estratégica ante la reciente limitación de las plantillas profesionales a solo 25 futbolistas, medida que había dejado a numerosos jóvenes sin espacio competitivo para la temporada 2026. Con este proyecto, el ente rector busca reactivar el desarrollo de las promesas del fútbol colombiano y combatir el desempleo deportivo, brindando una plataforma de fogueo constante para quienes aún no se consolidan en la primera división.
El formato de la competición, que evoca los torneos disputados a finales de la década de los setenta, contará con la participación de los 36 clubes afiliados a la Dimayor, integrando equipos tanto de la categoría A como de la B. Para garantizar la viabilidad económica y logística, las escuadras se distribuirán en cuatro regiones geográficas, reduciendo así los costos operativos de los traslados. Además, el reglamento permitirá que cada club inscriba hasta cinco jugadores profesionales que no sumen minutos en la liga principal, asegurando que mantengan un ritmo de competencia óptimo durante todo el año.
Un puente hacia el profesionalismo y la continuidad deportiva
Desde la dirigencia de los clubes, la propuesta ha sido recibida con optimismo como una herramienta necesaria para fortalecer los procesos formativos en el país. Eduardo Méndez, presidente de Independiente Santa Fe, destacó recientemente que esta nueva categoría permitirá darles una opción real de juego a los futbolistas que están en la transición hacia el equipo profesional. Al ofrecer este espacio, las instituciones podrán evaluar mejor a sus canteranos antes de darlos de baja, evitando que el talento joven se pierda por la falta de cupos en las nóminas principales de cada semestre.
Aunque el torneo está proyectado para iniciar oficialmente en el año 2027, la Dimayor ya trabaja en la definición del calendario y los protocolos de competencia que regirán este certamen. El objetivo primordial es equilibrar el sistema deportivo nacional, ofreciendo continuidad a los atletas y fortaleciendo la base de las selecciones juveniles de Colombia. Con esta decisión, el fútbol colombiano apuesta por un modelo de reservas que promete dinamizar el mercado interno y brindar mayores garantías de crecimiento para las nuevas generaciones de jugadores que sueñan con llegar a la élite.














