La inadecuada disposición de residuos se convirtió en un motivo de preocupación para las autoridades ambientales de Bogotá y Cundinamarca. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) lanzó una advertencia sobre los riesgos que representan las quemas de basura y el abandono de elementos potencialmente inflamables en zonas verdes, especialmente ante el aumento de las temperaturas y la disminución de las lluvias.
De acuerdo con la entidad, materiales aparentemente inofensivos, como botellas de vidrio, colillas de cigarrillo, fósforos y residuos secos, pueden convertirse en factores de riesgo cuando entran en contacto con vegetación vulnerable. En temporadas de altas temperaturas, el fuego puede propagarse rápidamente y comprometer áreas naturales, viviendas cercanas y ecosistemas.
La preocupación se relaciona con las condiciones climáticas previstas ante el posible desarrollo del fenómeno de El Niño, que puede generar periodos prolongados de sequía y reducción de las precipitaciones. Este escenario no solamente incrementa la probabilidad de incendios forestales, sino que también puede afectar la disponibilidad de agua en diferentes regiones del país.
Según cifras del Ministerio de Ambiente y del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), el 95 % de los incendios forestales en Colombia tiene origen en actividades humanas. Este dato evidencia que una parte importante de estas emergencias podría evitarse mediante prácticas responsables y acciones de prevención.
El panorama en Cundinamarca también genera preocupación. De acuerdo con información del Cuerpo de Bomberos del departamento, durante 2026 se habían registrado 160 incendios forestales en 52 municipios.
El impacto también alcanza las fuentes hídricas
Las consecuencias de estas prácticas no terminan cuando se controla un incendio. La pérdida de cobertura vegetal afecta la protección de los suelos, altera los hábitats de diferentes especies y puede comprometer la regulación natural del agua. A esto se suma que los periodos secos aumentan la presión sobre quebradas, ríos y otros abastecimientos hídricos.
La CAR advierte que, en algunas regiones, la reducción de las precipitaciones durante el fenómeno de El Niño puede alcanzar hasta un 60 %, lo que representa un desafío para el abastecimiento y la conservación de los recursos naturales. Por esta razón, la entidad insiste en que el cuidado del agua debe convertirse en una prioridad tanto para las instituciones como para los ciudadanos.
Las recomendaciones para evitar nuevas emergencias
Frente a este panorama, la autoridad ambiental hizo un llamado a no arrojar colillas de cigarrillo, vidrios ni elementos calientes en zonas verdes; evitar las quemas de basura, hojas y otros materiales; disponer correctamente los residuos y reducir el consumo innecesario de agua.
También recomendó reportar oportunamente cualquier columna de humo o conato de incendio a las autoridades de emergencia, para facilitar una atención rápida y evitar que las llamas se extiendan.
La subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, Nidia Riaño, recordó que las acciones cotidianas de la ciudadanía tienen un papel fundamental en la protección de los ecosistemas y la prevención de emergencias.
El llamado de las autoridades es a no esperar a que se presente una conflagración para tomar medidas. La prevención comienza con el manejo responsable de los residuos, el cuidado de las zonas naturales y la protección de las fuentes de agua que abastecen a las comunidades.












