En la víspera de San Valentín en Estados Unidos, Cundinamarca reafirma su papel como epicentro de la floricultura colombiana, no solo por su capacidad exportadora, sino también por el impacto social y económico que genera en la región.
El departamento concentra el 71 % de las hectáreas cultivadas con flores en el país y genera más de 115.500 empleos directos, de los cuales cerca del 60 % corresponden a mujeres. Municipios como Madrid, Facatativá, El Rosal, Funza y Tocancipá lideran la producción, consolidando a la Sabana como eje estratégico para las exportaciones.
Solo en 2025, desde Cundinamarca salieron 60.000 toneladas de flores por vía aérea y más de 5.000 toneladas por transporte marítimo, con destino a mercados internacionales. El Aeropuerto Internacional El Dorado se convirtió en la principal plataforma logística para llevar rosas, claveles y crisantemos a países como Estados Unidos —que concentró el 80 % del valor exportado—, así como a Canadá, Reino Unido, Países Bajos y Japón.
Pero más allá de las cifras, el departamento impulsa la Ruta de las Flores, una propuesta turística que permite a visitantes y propios recorrer cultivos, disfrutar paisajes rurales y conocer la riqueza cultural de los municipios productores.
En Madrid se combinan espacios verdes, museos y rutas ecoturísticas; Facatativá ofrece patrimonio arqueológico e histórico; El Rosal invita a experiencias gastronómicas tradicionales; mientras que Funza y Tocancipá amplían la oferta con planes naturales, culturales y recreativos.
Así, Cundinamarca no solo exporta flores al mundo en fechas emblemáticas como San Valentín, sino que también cultiva desarrollo rural, empleo formal y oportunidades para miles de familias que dependen de este sector.


















