El hombre, de 25 años, murió después de que un uniformado utilizara su arma de dotación durante el enfrentamiento. La familia afirma que el joven tenía un diagnóstico de esquizofrenia.
Un hecho de violencia ocurrido en el CAI Galán, en la localidad de Puente Aranda, Bogotá, terminó con la muerte de un joven de 25 años y dejó a un uniformado herido durante un ataque con arma cortopunzante.
El caso ocurrió el miércoles 19 de agosto, cuando el hombre ingresó a las instalaciones policiales y, según el reporte preliminar, se acercó por detrás a un uniformado que realizaba labores frente a un computador.
El ataque ocurrió dentro del CAI
De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el joven habría intentado atacar al policía en el cuello con un arma cortopunzante.
El uniformado reaccionó y comenzó un forcejeo con el agresor. La confrontación continuó durante algunos minutos y ambos terminaron fuera de las instalaciones del CAI.
En medio del enfrentamiento, el policía utilizó su arma de dotación y disparó contra el joven.
El hombre recibió los impactos y murió en el lugar.
La familia asegura que había advertido sobre su condición
Después del hecho, familiares del joven entregaron información sobre su estado de salud.
Su madre, Clara Luz Rodríguez, aseguró que su hijo tenía un diagnóstico de esquizofrenia y afirmó que previamente había acudido a la Policía para informar sobre su situación.
“Yo ya había ido a la Policía a decirles que él sufría de esquizofrenia, dejé una foto allá y todo”, relató la mujer.
La familia busca establecer si esta información había quedado registrada y si las autoridades contaban con antecedentes que permitieran conocer la situación del joven.
El diagnóstico no implica violencia
La esquizofrenia es un trastorno mental grave que puede generar síntomas como alucinaciones, delirios y alteraciones en el comportamiento.
Sin embargo, contar con este diagnóstico no significa que una persona sea necesariamente violenta. Cada caso requiere una valoración individual y un manejo adecuado de acuerdo con las circunstancias.
Autoridades investigan lo ocurrido
El caso continúa bajo investigación para establecer con precisión cómo comenzó el ataque, qué ocurrió durante el forcejeo y cuáles fueron las circunstancias que llevaron al uniformado a utilizar su arma de dotación.
Las autoridades también deberán determinar si existieron alertas previas sobre la situación del joven y qué protocolos correspondían ante este tipo de hechos.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de contar con protocolos de atención para personas en crisis de salud mental, especialmente cuando existe una situación que puede representar un riesgo para ellas o para terceros.









