La Orquesta Filarmónica de Bogotá celebra los resultados más recientes de la Cuenta Satélite de Economía Cultural y Creativa del DANE, que confirman que la cultura genera valor económico, empleo y bienestar.
Para Bogotá, la desagregación distrital más reciente corresponde a 2024. Ese año, la cultura y la creatividad generaron $20,8 billones de valor agregado, equivalentes al 5,5 % del valor agregado de la ciudad y al 4,8 % de su producto interno bruto. Bogotá concentró el 61,1 % de la economía cultural y creativa nacional, sin incluir turismo cultural, y registró 235.313 ocupaciones. Las artes y el patrimonio aportaron más de $2,5 billones y crecieron 4,2 %, ratificando la importancia de sostener políticas públicas que conecten creación, circulación, formación y acceso ciudadano.
En este contexto, la Filarmónica expresa el orgullo que representa para Bogotá contar con uno de los programas públicos de formación musical más sólidos de Colombia y de América Latina. Desde su creación en 2013, el Programa de Formación Musical ha beneficiado a 289.583 niñas, niños y jóvenes, una cifra cercana a 300.000 participantes. Solo en 2025 atendió a 27.997 niñas , niños y adolescentes. Actualmente, tiene presencia en las 20 localidades de la ciudad, mediante 1.384 agrupaciones activas y un equipo de más de 400 artistas formadores. Más de la mitad de sus participantes pertenece a los estratos 1 y 2.
“Estas cifras demuestran que la educación musical es, al mismo tiempo, un derecho cultural, una inversión social y una capacidad económica para la ciudad. Cada niña y cada niño que encuentra en la música un espacio para aprender, crear y convivir fortalece a Bogotá”, señaló David García, director general de la Filarmónica de Bogotá.
La Filarmónica de Bogotá, entidad que lidera el Sistema de orquestas públicas de la ciudad, se compromete a seguir ampliando el acceso gratuito a la formación musical, fortalecer su presencia territorial, consolidar los Centros Filarmónicos Escolares, Locales, Hospitalarios y para la Paz, respaldar el trabajo de los artistas formadores y profundizar la articulación entre cultura y educación. “Con esa decisión ciudad seguirá haciendo de la música una herramienta de cuidado, ciudadanía, convivencia y oportunidades para las nuevas generaciones”, concluyó David García.









