El presidente Abelardo de la Espriella reveló detalles de la ofensiva militar en El Tambo. Entre los fallecidos estarían dos mandos señalados de la guerrilla; las autoridades reportaron además la incautación de armas y granadas.
Una operación conjunta de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN) dejó diez presuntos integrantes de esa organización armada muertos en zona rural de El Tambo, Cauca. El presidente Abelardo de la Espriella entregó el balance de la intervención, denominada Operación Ónix, y destacó el impacto que tendría sobre la estructura del grupo guerrillero en el suroccidente del país.
El bombardeo se realizó el jueves 22 de octubre contra un campamento que, de acuerdo con la información oficial, estaría vinculado al frente José María Becerra, perteneciente al frente de guerra suroccidental del ELN. El mandatario calificó el resultado como uno de los golpes más contundentes contra esa guerrilla en los últimos ocho años.
Dos presuntos cabecillas entre los fallecidos
Entre las personas que murieron durante la operación se encontrarían alias Marcos Pacífico, señalado por las autoridades como jefe del frente José María Becerra, y alias Ochenta, también conocido como Murillo. Ambos habrían tenido un papel relevante dentro de la estructura armada que opera en el suroccidente colombiano.
Según la información divulgada por el Gobierno, alias Marcos Pacífico llevaba más de dos décadas en las filas del ELN y tenía influencia sobre estructuras con presencia en Cauca, Nariño y Valle del Cauca. Las autoridades también le atribuyen homicidios, reclutamiento de menores y desplazamientos forzados. Estas acusaciones corresponden a señalamientos oficiales y deberán entenderse dentro de ese contexto.
La muerte de los dos presuntos mandos representaría una afectación para la dirección del frente y su capacidad de coordinación territorial. No obstante, el alcance definitivo del golpe dependerá de la información que se consolide sobre la estructura y sus posibles reemplazos.
Armas y un campamento, entre los resultados
El balance oficial también reportó la incautación de siete fusiles, una pistola y dos granadas. En el área intervenida, las tropas localizaron además una zona de campamento que tendría capacidad para albergar aproximadamente a 25 personas.
De acuerdo con el Gobierno, estos hallazgos hacen parte de las acciones encaminadas a debilitar la capacidad operativa del ELN y limitar su presencia en corredores estratégicos del suroccidente colombiano.
Tras divulgar los resultados, De la Espriella felicitó a los integrantes de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional que participaron en la intervención y reiteró que su administración continuará las operaciones contra las organizaciones armadas ilegales.
Los bombardeos vuelven al centro del debate
La Operación Ónix también se produce en medio de la discusión sobre el uso de bombardeos contra grupos armados ilegales, particularmente por los riesgos que estas acciones pueden representar para menores de edad reclutados por organizaciones criminales.
Los cuestionamientos han cobrado fuerza después de otras operaciones militares en las que se reportó la muerte de adolescentes. Por ello, además del resultado militar, la actuación de las autoridades vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de verificar las circunstancias de cada intervención y establecer si se cumplieron las normas aplicables.
El Gobierno sostiene que la ofensiva busca reducir la capacidad de las estructuras armadas para ejercer control territorial. Entretanto, el seguimiento a los resultados y las condiciones en las que se desarrollan estas operaciones serán determinantes para evaluar su impacto en la seguridad de las comunidades del Cauca.












