La remodelación del Parque del Hacha avanza en Villavicencio, generando expectativas sobre el futuro de este icónico espacio del centro de la ciudad. Desde noviembre de 2025, cuando el alcalde Alexander Baquero anunció la obra, la Administración municipal contrató y comenzó la intervención, que busca modernizar la iluminación, embellecer el entorno y recuperar el parque para la comunidad.
Transformación que va más allá del espacio físico
El director de Espacio Público, Carlos Javier López Salazar, explicó que la obra no se limita a mejoras físicas. También implica tomar decisiones sobre el uso del espacio y la ubicación de los vendedores informales. “No es cierto que simplemente vamos a sacar a los comerciantes del parque”, afirmó, respondiendo a las preocupaciones de la ciudadanía y los trabajadores del sector.
López Salazar destacó que las estrategias deben cumplir la Sentencia C-211 de 2017 de la Corte Constitucional, que exige reubicar a los vendedores en lugares de igual o similar condición. Sin embargo, la densidad del centro dificulta encontrar opciones inmediatas, por lo que se estudian alternativas dentro de la misma zona y se planifica cada decisión con cuidado.
Posibles soluciones y retos
Una de las opciones que se analiza consiste en concentrar a los comerciantes en un solo punto, dejando libre el resto del parque para los peatones. Las casetas del sector, que son bienes muebles del municipio, todavía no tienen un destino definido, pero la intención es ordenar el espacio sin afectar la movilidad ni la funcionalidad del parque.
La construcción de un CAI de la Policía también influirá en el ordenamiento. Cerca de la estación no se permitirá la presencia de vendedores informales, lo que obligará a definir ubicaciones alternativas o replantear la presencia comercial. Además, el uso del parque como zona de parqueo informal podría modificarse mediante espacios regulados, en coordinación con otras secretarías.
Un tema social sensible
El futuro de los trabajadores informales refleja un problema social profundo. La disminución de ventas, los problemas de seguridad y los costos de mantenimiento de las casetas han afectado su sustento diario y generado incertidumbre frente a la remodelación.
Norma Agudelo, una de las trabajadoras del parque, relató: “La situación aquí se volvió muy difícil. Hay consumo de drogas, inseguridad y las ventas ya no alcanzan. Mantener la caseta es caro y desde antes de la pandemia no me he podido recuperar”.
La Sentencia C-211 de 2017 protege a los trabajadores informales, condicionando sanciones como multas o decomisos a la existencia de alternativas reales de reubicación o empleo formal, y garantizando derechos fundamentales como la dignidad, el trabajo y el mínimo vital.
Debate abierto sobre el futuro del parque
A medida que avanza la remodelación, la ciudad observa atentamente cómo se equilibrará la recuperación del espacio público con la seguridad y los derechos de quienes han trabajado allí por años. La Alta Consejería para la Seguridad aún no ha emitido su posición sobre las medidas de control que se implementarán en el parque. Mientras tanto, la Administración municipal insiste en tomar decisiones graduales, buscando armonizar el disfrute ciudadano con la realidad social del sector.
















