Un nuevo caso de intolerancia se registró en el sistema de transporte público de Bogotá. Un pasajero agredió brutalmente a un conductor del SITP en el sector de Suba Tibabuyes, luego de que este se negara a abrir una puerta que no correspondía al uso solicitado. El hecho quedó registrado en video y ha generado rechazo en redes sociales.
Según testigos, el incidente ocurrió cuando un hombre, vestido con un saco azul oscuro, exigió al conductor que abriera la puerta secundaria del bus, ubicada en la mitad del vehículo y destinada exclusivamente para personas con discapacidad o mujeres en estado de embarazo. Ante la negativa del conductor, el pasajero reaccionó de manera violenta.
En las imágenes se observa cómo el sujeto se abalanza sobre el conductor y le propina varios golpes en la cabeza. El trabajador del SITP se cubre el rostro con las manos para protegerse, mientras una mujer —cuyo parentesco con el agresor no ha sido confirmado— interviene para frenar la agresión.
Por no abrir la puerta que exigía, pasajero agredió a conductor del SITP en Suba Tibabuyes: ataque quedó en video.
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— Suba Alternativa (@Subalternativa) February 4, 2026
TransMilenio rechazó la agresión y recordó el uso adecuado de las puertas con rampa
Los hechos se presentaron en la carrera 118 con calle 145, en el sector de Suba Tibabuyes. Tras descender del bus, el agresor también quedó con varias heridas en el rostro, producto de la defensa del conductor durante el ataque.
Frente a lo ocurrido, TransMilenio S.A. rechazó contundentemente el hecho y reiteró las normas de uso de las puertas con rampa.
“TransMilenio S.A. reitera que los accesos a las rampas de los buses son para uso de personas en condición de discapacidad o mujeres gestantes, prioritariamente”, señaló la empresa a través de un comunicado.
Entre tanto, las autoridades adelantan las investigaciones correspondientes y confirmaron que ya se encuentran tras la pista del agresor, con el fin de imponer las sanciones a que haya lugar por agresión a un servidor público.
Este nuevo episodio reabre el debate sobre la intolerancia ciudadana y la seguridad de los trabajadores del transporte público en la capital.











