La combinación de altas temperaturas, escasez de lluvias y una temporada de incendios especialmente agresiva ha puesto en jaque a miles de productores ganaderos a lo largo del territorio nacional.
Desde el Caribe hasta el Tolima grande, pasando por los Llanos Orientales, los reportes coinciden en un mismo panorama: potreros secos, animales desplazados en busca de agua y pasto, y pérdidas que ya superan los 75.000 millones de pesos.
El componente más extendido del desastre es, sin duda, el asociado directamente al fenómeno de El Niño. El reporte, presentado por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), señala que, a nivel nacional, 15.125 animales murieron y otros 392.614 tuvieron que ser desplazados de sus fincas de origen en busca de condiciones más favorables, mientras que 2.808.712 hectáreas resultaron afectadas por la sequía.
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Departamentos como La Guajira, Caquetá y Tolima concentran las mayores extensiones de tierra golpeadas, con más de 400.000 hectáreas afectadas cada uno, aunque es Magdalena el territorio con el mayor número de animales muertos, con 3.968 reses, seguido de Sucre y La Guajira.
Casanare, por su parte, reporta el desplazamiento más masivo de ganado, con 167.011 animales movilizados. El documento precisa que las cifras de pérdidas económicas (41.518 millones de pesos por animales muertos, 17.537 millones por lo que no se produjo en el periodo y 11.778 millones en costos de desplazamiento) «no incluyen costos de recuperación de hectáreas afectadas, daño emergente y lucro cesante», una advertencia que sugiere que el impacto real podría ser aún mayor.
Redactado por: Germán Rene Jiménez







