El pasado sábado 13 de diciembre, la tranquilidad del barrio Rionegro, en la localidad de Suba, se vio nuevamente empañada por un hecho de inseguridad. En un asalto que destaca por su precisión técnica, dos delincuentes ingresaron a una tienda de barrio y, en cuestión de 10 minutos exactos, lograron hurtar mercancía y dinero en efectivo valorados en cinco millones de pesos.
Los sujetos se llevaron cinco millones de pesos en mercancía y efectivo. Las víctimas denuncian que los robos en el sector se han vuelto «el pan de cada día» y piden mayor presencia de la Policía.
Un robo fríamente calculado
Según los registros y testimonios recolectados, el crimen ocurrió entre las 4:12 y las 4:22 de la madrugada. Los delincuentes, que presuntamente habrían realizado un estudio previo de los movimientos del local, utilizaron herramientas especializadas para romper la rejilla de seguridad y forzar la entrada.
«Traían alguna herramienta con la cual romperla y poder empujar. Justo ahí pegado está una nevera de helados, la cual movieron para abrirse paso«, relató una de las denunciantes a la emisora Suba Alternativa.
Mientras uno de los hombres vigilaba la calle para alertar sobre cualquier movimiento, el otro se dirigió directamente a los puntos estratégicos del establecimiento: la caja registradora y las estanterías de mayor valor.
El sustento de una familia en riesgo
El impacto de este hurto va más allá de las cifras económicas. El local representa el único sustento para una familia que atraviesa una situación de vulnerabilidad, incluyendo a un niño con discapacidad y a un adulto mayor cuyo estado de salud actual le impide estar al frente del negocio.
Además de las monedas y el efectivo de la caja, los delincuentes vaciaron los estantes de licor, cajas de cigarrillos, paquetes de comida y hasta galletas, dejando el establecimiento prácticamente desabastecido.
La «audacia» de los criminales ante la Policía
Un detalle que ha generado indignación entre la comunidad es que, justo cuando los sujetos terminaban de empacar el botín, una patrulla de la Policía pasó por el lugar. Sin embargo, los uniformados no notaron nada sospechoso debido a la astucia de los asaltantes.
La táctica: Los delincuentes se sentaron de espaldas sobre el hueco que habían abierto en la rejilla, ocultando las bolsas con la mercancía y simulando ser transeúntes descansando en la acera.
Comunidad exige soluciones
Los residentes de Rionegro aseguran que este no es un caso aislado. Sospechan que los responsables podrían ser personas del mismo sector que conocen las rutinas de los comerciantes.
«Nos preocupa porque esto ya es cotidiano. El llamado a las autoridades es urgente: necesitamos más patrullaje y presencia efectiva en estas calles«, señalaron las víctimas. Por el momento, las autoridades ya tienen conocimiento de los hechos y se encuentran investigando las cámaras de seguridad para dar con el paradero de los responsables.















